«En el cuidado del medioambiente no hay excusa ni negacionismo que valga»

Madrid
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–Ha aumentado la cantidad de envases que depositamos en los contenedores amarillos y azules. ¿Hay mayor conciencia en la sociedad o más acciones para ponérselo fácil?

–Podría decirse que la una viene dada por la otra, que ambas conviven y se retroalimentan. Por un lado, vemos a una sociedad más comprometida, que siente cada vez más que el cuidado del medioambiente es imprescindible y que siente la fuerza de los pequeños gestos individuales que, sumados, hacen mucho. Pero, claro está, una sociedad concienciada necesita de los medios adecuados para llevar a cabo ese compromiso.

El ejemplo perfecto lo encontramos en el reciclaje que, de hecho, se sitúa como la práctica ambiental más extendida en los hogares españoles, por encima de otras como la reducción del uso de las bolsas de plástico y el ahorro energético. Sin ir más lejos, en 2019, los españoles depositamos un 8% más de envases en los contenedores amarillo y azul con respecto al año anterior. Este refuerzo del hábito reciclador no es aislado, sino que sigue una tendencia ascendente en los últimos años, con un crecimiento acumulado desde 2015 del 32%. En esta consolidación de la tendencia juega un papel fundamental el trabajo que han realizado las administraciones locales -con las que colaboramos de forma muy estrecha- y que son las que prestan el servicio esencial de recogida, selección y tratamiento de estos residuos, lo que en Ecoembes hemos llamado «héroes a pie de calle». Desde Ecoembes hemos trabajado con ellas para acercar el reciclaje al día a día de los ciudadanos, a través de campañas de sensibilización y de la gestión de una red de 615.500 contenedores y más de 40.000 puntos de reciclaje, tanto para para los envases que consumimos en nuestros hogares como fuera de ellos.

–¿Se recicla más porque se consume más?

–En absoluto. Y los datos así lo confirman: el uso del contenedor amarillo y el azul creció el año pasado un 8% mientras que el consumo solo lo hizo un 1,1% según los datos del INE. Es decir, se recicla más porque la gente ha interiorizado el reciclaje como valioso hábito ambiental y lo ha integrado plenamente en su día a día. Treinta y siete millones de personas afirman que reciclan a diario. Han entendido que cada gesto cuenta y que cuando reciclan están contribuyendo al cuidado del medio ambiente. Así lo afirma también un 92,5% de los españoles. Y no solo estamos más concienciados con el reciclaje de envases, también con el consumo responsable, con esa R de reducción que es tan necesario fomentar.

–Cuando Ecoembes empezó con el reciclaje, ¿pensaban que los datos que acaban de presentar eran alcanzables?

–Desde que comenzamos nuestra actividad en 1998 siempre hemos trabajado con el objetivo último del residuo cero; es decir, de construir una sociedad plenamente recicladora capaz de convertir el 100% de sus residuos en recursos. Y con esa meta en la cabeza llevamos más de 20 años construyendo compromiso, escuchando y adaptándonos a las necesidades y cambios sociales, estando cerca de los ciudadanos, de la administración y de las empresas, que también han jugado un papel fundamental en todo este proceso.

Los datos que vemos en 2019 –1.505.661 toneladas de envases de plástico, latas, briks y de papel y cartón recicladas en nuestro país– y el incremento de la colaboración ciudadana con el reciclaje estos últimos años, son fruto del esfuerzo de muchos, de la colaboración público-privada, y nos confirman que vamos por el buen camino para alcanzar ese objetivo que nos marcamos en 1998 , pero también que no debemos conformarnos y que tenemos que seguir esforzándonos para conseguir que aquellos que todavía no reciclan lo hagan, y que todos los que lo hacemos, lo hagamos mejor.

–¿Nos aclaramos o seguimos reciclando mal? Hay quienes aseguran que no reciclan por miedo a equivocarse…

–Creo que parte de nuestra evolución como sociedad comprometida con nuestro entorno implica que cada vez son menos los que se escudan en que «reciclar es difícil», que «no sirve para nada» o que no tienen tiempo o espacio. Yo creo que todo es una cuestión de educación y actitud y que, en el cuidado del medioambiente, no hay excusa ni negacionismo que valga.

Dicho esto, es importante seguir poniéndoselo fácil al ciudadano, escucharle y adaptarnos a sus necesidades. Por eso, cada vez hay más puntos de reciclaje -20.684 más en 2019- y cada año realizamos una labor conjunta con ayuntamientos de toda España para realizar campañas de sensibilización ciudadana que incorporen esa didáctica de cómo separar, de qué tirar a cada contenedor. También hacemos uso de la tecnología para acercarnos a los ciudadanos y ayudarles en el hábito del reciclaje. Por ejemplo, hace poco más de un año lanzamos A.I.R-e, un asistente virtual de reciclaje que resuelve todas las dudas que le planteemos en esta materia a través del móvil y de las redes sociales. Es decir, trabajamos para que el ciudadano disponga de los medios y que reciclar sea sencillo, accesible y motivador, para que cada vez sean menos los que ponen excusas y más los que pasan a la acción.

–La Covid-19 no ha podido con el compromiso de reciclar de los ciudadanos… ¿Le ha sorprendido este aumento en tiempos de confinamiento?

–Desde hace tiempo tanto los datos como los hechos nos demuestran que somos una sociedad comprometida con el cuidado del planeta y, en esta situación de excepcionalidad, lo hemos vuelto a demostrar: desde el inicio del estado de alarma, los ciudadanos incrementaron cerca de un 15% el uso del contenedor amarillo para reciclar sus envases, una tendencia que se ha mantenido estable desde entonces y que responde a un doble factor de consolidación del hábito del reciclaje e incremento del consumo dentro de los hogares.

No quiero dejar pasar la oportunidad para reforzar el llamamiento que hemos lanzado desde el proyecto Libera en contra de la actitud irresponsable de unos pocos que también estamos viendo estos días. Han aparecido en nuestras vidas las mascarillas y los guantes, unos objetos que antes apenas utilizábamos y, desgraciadamente, hemos visto la actitud incívica de algunas personas, que han optado por abandonarlos en las vías públicas o, incluso en la naturaleza. Seamos responsables y echémoslos al contenedor de resto (nunca al amarillo) que es el lugar que les corresponde, para evitar convertir estos residuos en foco de infección y dejar de ensuciar nuestros espacios.

–El poder de la colaboración (como en casi todo) es claro en cuestiones de reciclaje, ¿qué papel juega cada uno de los actores y cuál es la implicación de Ecoembes con cada uno de ellos?

La cadena del reciclaje de envases, coordinada por Ecoembes, se basa en el poder de la colaboración y necesita del compromiso de toda la sociedad: ciudadanos, administraciones y empresas. Si uno falta, falla todo el proceso. Que esto no ocurra es parte de nuestro trabajo. Coordinar, gestionar y ayudar para que cada uno de estos tres pilares pueda hacer su parte de la mejor forma posible.

La ciudadanía está en el centro de este esfuerzo. Sin su hábito de separar los residuos en los contenedores amarillos y azules el ciclo no sería posible. Educación y escucha de las demandas sociales también forma parte de nuestra responsabilidad como organización medioambiental. Y lo hacemos de la mano de los 8.131 ayuntamientos que, además, son fundamentales porque son los que prestan el servicio de recogida y selección de estos residuos, que posteriormente se trasladan a los recicladores para convertirse en materia prima.

Desde Ecoembes aportamos a las administraciones locales no sólo asesoramiento técnico para hacer cada vez más eficiente este proceso, sino que asumimos el coste de todo el proceso gracias al tercer pilar: las empresas. Las 12.500 empresas que forman parte de Ecoembes financian por ley, a través del pago del Punto Verde, los costes que todo este proceso tiene para los ayuntamientos. En 2019 destinamos íntegramente a través de Ecoembes –que por ley no puede tener ánimo de lucro– 615 millones de euros a los ayuntamientos españoles para sufragar los costes del ciclo del reciclaje de envases, desde los camiones a los operarios, pasando por los costes de recogida, tratamiento o campañas de sensibilización.

Sin embargo, el papel de estas compañías en esta cadena va más allá del reciclaje y junto con Ecoembes, llevan 20 años poniendo el foco en la producción sostenible: incorporando el ecodiseño a sus estrategias, es decir, haciendo envases que pesen menos, sean más fácilmente reciclables, que usen material reciclado o que utilicen menos plástico en su fabricación.

–¿Cómo colabora el sector empresarial con la economía circular?

–La ley establece que las empresas que ponen envases en el mercado deben responsabilizarse de su gestión una vez se conviertan en residuos. Esta responsabilidad se representa a través del Punto Verde, un símbolo circular con dos flechas que vemos en los envases y que nos informa que la empresa que ha puesto en el mercado ese envase cumple con su responsabilidad ambiental. En España, Ecoembes realiza esta labor de coordinación con las más de 12.500 empresas que ponen envases de plástico, metal, brik papel y cartón en el mercado, haciendo posible que, una vez que ese envase se convierta en un residuo, se pueda recoger, reciclar y entrar de nuevo en el sistema productivo del país

–Hablan de recompensar a los ciudadanos más comprometidos a través de incentivos ambientales…

–El reciclaje debe estar cerca de los ciudadanos, de los cambios y avances sociales y tecnológicos, mirar al futuro sin renunciar a lo que funciona. Con este espíritu, el pasado año nació RECICLOS, un proyecto tecnológico que evoluciona nuestra manera de reciclar. Pone foco en las latas y botellas de bebidas y, apoyándose en los contenedores de reciclaje, incorpora el uso del móvil al acto de reciclar. Hoy la tecnología ha permitido pasar por encima de todos los modelos de recompensa en Europa, con «marca España». Todo gracias a TheCircularLab (el centro de innovación abierta de Ecoembes, desde el que hemos lanzado la iniciativa) y al ecosistema de emprendimiento con el que hemos trabajado para hacerla posible. Es el móvil –acompañado de distintos desarrollos tecnológicos– el que nos permite conectar al ciudadano con el contenedor, ver si lo hace bien y recompensarle por su compromiso con incentivos ambientales. RECICLOS ya es una realidad en Cataluña, desde junio de 2019, y estamos ya en marcha para el año que viene.

¿Cómo se sitúa España con respecto a otros países?

–España se sitúa según Eurostat en el top ten de países de la Unión Europea en cuanto al reciclaje de envases, que, además, son los residuos más reciclados en nuestro país. Sin embargo, necesitamos como país mejorar la foto completa de reciclaje del total de la basura que generamos. En la actualidad hay mucha de ella, como los textiles o la basura orgánica -que representa el 37% de nuestra basura- que a día de hoy apenas se está gestionando. Por eso es tan importante que esos residuos se sumen a la senda del reciclaje en la que ya están los envases domésticos, que solo son el 8% del total de residuos urbanos. Si queremos alcanzar el objetivo que nos marca Europa para 2025 de reciclar el 55% de todos nuestros residuos, necesitamos que se tomen medidas claras en esta dirección

–En España ya hay 37 millones de recicladores, ¿qué hace falta para convencer a los otros 10 millones?

–Hemos visto estos días el impacto de la acción del ser humano en la naturaleza. Durante el confinamiento se ha dado un respiro al planeta y eso es algo que no podemos negar. Todos y cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad individual de hacer lo que esté en nuestras manos para reducir el impacto de nuestras acciones diarias sobre el medioambiente. Tomar conciencia de que cada uno de nosotros podemos ayudar y pasar a la acción es lo que hará que cada vez más personas se sumen al ecologismo doméstico que supone reciclar. Pero no debemos ser conformistas: no se trata solo de que 47 millones de personas reciclen; se trata de que cambiemos de una vez por todas la forma en la que vivimos, nos relacionamos, consumimos. Debemos tirar de una vez por todas el modelo de «usar y tirar» al contenedor de reciclaje y abrazar la economía circular.

–El planeta no tiene mucho tiempo para deseos de futuro. Mejor hablemos de deseos para el presente.

–Deseo que alcancemos una sociedad que le dé al medioambiente el protagonismo que se merece y asistir al cambio de modelo tan necesario y tan urgente. Deseo una sociedad educada en medioambiente, que condene y erradique cualquier comportamiento que pueda comprometer la continuidad del planeta, y deseo que nos convirtamos en una ciudadanía que desde ese conocimiento abrace un activismo realista y participativo.

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