un viaje al pasado teñido de modernidad

BERLÍN
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La caída del Muro de Berlín se sitúa como el tercer tema más buscado en Google España durante este 2019 que ya da sus últimas boqueadas. La celebración del 30 aniversario de la desaparición del símbolo más palpable de la Guerra Fría ha rescatado de la memoria colectiva testimonios, vivencias e imágenes poniendo a la capital alemana en el punto de mira del viajero. Tanto para echar la vista atrás y revisar la historia como para contemplar el presente y dejarse seducir por el dinamismo, el constante cambio y el espíritu de creatividad que rezuma cada rincón. Porque si hay una ciudad donde mejor se funden pasado y futuro, tradición y progreso, ésa es Berlín.

Durante casi tres décadas el Muro fue evolucionando. Su longitud máxima llegó a ser de 155 kilómetros, 43 de ellos dentro de la ciudad y el resto bordeándola. El tramo más largo de muro que aún sigue en pie (1,3 kilómetros) corresponde con el de la East Side Gallery. En su decoración se involucraron 118 artistas de 21 países diferentes. Los dos puntos más codiciados para dispararla consabida foto son el del «Trabant» —el coche más popular de la RDA— y, sobre todo, el de Erich Honecker y Leonidas Breznev dándose el famoso beso.

El beso de tornillo de Leonidas Breznev y Erich Honecker, pintado por el artista ruso Dimitri Vrubel
El beso de tornillo de Leonidas Breznev y Erich Honecker, pintado por el artista ruso Dimitri Vrubel – ABC

Además de la East Side Gallery, podemos encontrar un gran fragmento del muro en su emplazamiento original en la exposición Topografía del Terror, un solar de 4,5 hectáreas que ocuparon las centrales de la Gestapo y las SS. Y para saber con exactitud por dónde discurría esta línea divisoria de hormigón, una doble hilera de adoquines y placas metálicas con la inscripción «Berliner Mauer 1961-1989» señala el recorrido. Si lee la inscripción del revés está usted pisando la zona oriental.

Otro de los puntos, en principio, más ligados a la historia del muro es el Checkpoint Charlie, una réplica del punto de control C en la Friedrichstraße. Y decimos en principio porque su atractivo es bastante dudoso. No deja de ser un teatrillo carente de emotividad. Las autoridades berlinesas prohibieron en noviembre el acceso a la zona a los falsos soldados estadounidenses que se disfrazaban para fotografiarse por los turistas a cambio de una propina.

Testigo excepcional de la historia, Berlín no está dispuesto a olvidar. En este recorrido al pasado conviene a hacer una parada para reflexionar y el mejor lugar para ello son los angostos pasillos que forman los 2.711 bloques de hormigón de diferentes alturas para honrar la memoria de los judíos asesinados por los nazis en Europa. Esta obra del arquitecto estadounidense Peter Eisenman fue inaugurada en 2005. A pocos metros de allí, se erige la imponente Puerta de Brandemburgo, con 26 metros de altura y estilo neoclásico. Allí se reúnen los berlineses para dar la bienvenidad al nuevo año.

Magia navideña

En esta época festiva, conviene reservar unas horas para visitar la plaza Gendarmenmarkt. Su belleza es indiscutible, con sus dos iglesias barrocas gemelas, y además ahora alberga uno de los mercados de Navidad con más encanto de la ciudad. Venden muchas artesanías como adornos y joyas caseras, ofrecen comida típica como el vino caliente o los famosos pretzels, todo amenizado con villancicos en directo y pequeños shows de teatro.

Plaza Gendarmenmarkt
Plaza Gendarmenmarkt

El Jardin Botánico de Berlín también se viste de arreglos de luces y adornos navideños para transmitir ese espíritu festivo. Puede encontrar algunas fogatas alrededor del jardín, figuras navideñas tamaño XL y, por supuesto, una pista de patinaje sobre hielo.

Los que no tengan inconveniente en alejarse del centro, hallarán el paraíso festivo en el mercado de Spandau, uno de los más grande de Europa. Unas 250 casitas de madera rodeadas de bosques y prado con todo tipo de coquetos productos, como jabones, velas, lámparas…

DÓNDE ALOJARSE. En una de las arterias principales de la ciudad, Chausseestraße, se inauguró el pasado noviembre el nuevo hotel de INNSiDE by Meliá Berlín Mitte que combina lo último en arquitectura funcional con diseño urbano y sostenibilidad. Dispone de 229 habitaciones con minibar con zumos naturales gratuitos y una selección de cervezas locales y ofrece un servicio de bicicletas gratuitas a los huéspedes.

Su ubicación permite llegar en seguida a los puntos más interesantes de la ciudad como la Puerta de Brandemburgo, la Isla de los Museos, el Reichstag o la mítica avenida Unter den Linden.

Su restaurante Crafterie, decorado como una taberna tradicional alemana con acertados toques industriales, aúna tradición y calidad. Imprescindible probar su ensalada de lombarda y zanahoria, sus suculentas albóndigas al estilo Königsberg (las favoritas del pensador prusiano Immanuel Kant) su espectacular tartar de buey o el famoso currywurst. El toque dulce lo aposta su tarta Selva Negra.

Lobby del hotel INNSiDE by Meliá Berlin Mitte
Lobby del hotel INNSiDE by Meliá Berlin Mitte – ABC

La bodega de Crafterie alberga algunos de los mejores vinos alemanes a temperatura idónea y, cómo no, una estupenda carta de cervezas elaboradas siguiendo el canon Reinheitsgebot, o ley de pureza de 1516, que establece que la cerveza solo puede elaborarse con tres ingredientes:agua, cebada malteada y lúpulo.

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