La hija de Cayetano Rivera confiesa su fría relación con Eva González

Madrid
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Cayetano Rivera se ha convertido en el protagonista indiscutible de esta semana después de que la revista «Semana» publicase en exclusiva unas comentadísimas y esperadas imágenes de Cayetano Rivera con una amiga en Londres de las que se ha estado hablando en los últimos días en el programa «Sálvame». Después de que salieran a la luz, se desató una tormenta mediática que aún a día de hoy sigue generando reacciones.

Mientras la pareja ha decidido hacer las maletas y abandonar Madrid aprovechando el puente de la Constitución para disfrutar de unos días de desconexión tras el escándalo, sus familiares no dudan en defender al torero. Fran Rivera fue el primero en sacar la cara por él, pero ahora también lo ha hecho Lucía Rivera, la hija que tiene fruto de su matrimonio con Blanca Romero.

Mucho se ha especulado siempre sobre la relación de la joven con su padre tras la separación de sus progenitores, pues el diestro adoptó a la hija de la actriz cuando contrajeron matrimonio, pero ella siempre ha permanecido más unida a su madre. No obstante, ambos han dejado claro continuamente el amor que se profesan y las posibles diferencias entre ellos son equiparables a las de cualquier familia. Eso sí, no ocurre lo mismo con la actual mujer de su padre, Eva González, con quien por primera vez confiesa que no mantiene relación alguna.

La novia de Marc Márquez no ha dudado en sacar la cara por su padre en estos complicados momentos y, ante todo, ha defendido las palabras del diestro: «Yo me creo que la verdad de mi padre (…) No es que no me sorprenda, es que no me la creo», insistía ante las preguntas de los reporteros en su última aparición pública. Eso sí, Lucía Rivera se ha mostrado muy prudente a la hora de hablar sobre el tema.

Respondiendo a las preguntas sobre si se había interesado por el estado de ánimo de la presentadora, se ha mostrado tajante: «No le he mandado un mensaje a Eva porque nuestra relación no es ni buena ni mala, sino que no hay». Y es que reconoce que con ella mantiene una relación meramente formal: «Hola y adiós. No buena, pero tampoco mala». La joven ha querido matizar sus palabras tal vez siendo consciente de la dureza de las mismas. «Hola, qué tal, me alegro mucho de verte, pero lógicamente no es como con mi madre».

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