El origen y el futuro de la moda flamenca a debate en la mesa redonda de Uniqo Qlamenco

La segunda edición de Uniqo Qlamenco, organizada por la Asociación de Diseñadores y Empresarios de Moda y Artesanía Flamenca (Qlamenco), se ha inaugurado esta mañana en el Hotel Meliá Gran Colón de Sevilla, con la mesa redonda ‘La moda flamenca. Pasado y presente’.

El encuentro, moderado por Pedro González, presidente de Qlamenco, ha contado con Rocío Plaza, profesora de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla; las diseñadoras Pilar Vera y Cristina García; y Raquel Revuelta, empresaria y directora del Salón Internacional de la Moda Flamenca (SIMOF).

El origen de la moda flamenca y el inicio de su industria

Rocío Plaza puso de manifiesto que fue en 1836 cuando el flamenco, el baile español, y el “traje que se diseña para él”, se “ponen de moda” en la Ópera de París. Un traje, inspirado en el que vestían las majas españolas del XVIII, de satén rosa, con volantes y mangas de encaje, que copió desde la reina Isabel II a la alta sociedad.

Asimismo, explicó que no es hasta finales del XIX cuando ese diseño se fusiona, para la Feria de Sevilla, con el traje que vestían las buñoleras, lisos o con estampados de lunar o flores, y de tejidos más humildes. Y que no empieza a extenderse su uso hasta la década de los años 20 y 30 del siglo XX.

Por su parte, Pilar Vera, señaló que “antes no se le daba a la moda flamenca la importancia que tiene hoy”; que no fue hasta los años 70 cuando ella empezó a hacer sus propios diseños; o que lo único que había en Sevilla, para mostrar colecciones, era el desfile que organizaba tradicionalmente la Hermandad del Rocío de Triana en Sevilla.

Para Vera, ha sido el Salón Internacional de la Moda Flamenca (SIMOF) el causante de que la moda flamenca haya cobrado la importancia que actualmente tiene.

Las redes sociales, con sus pros y contras

Por su parte, la diseñadora Cristina García, que tuvo sus orígenes en SIMOF aunque ahora está más centradas en sus colecciones de prêt à porter e invitadas, afirmó que sigue “amando los volantes” y tiene muy presente la moda flamenca en sus colecciones; además resaltó la importancia de que los diseñadores cuenten con un proyecto empresarial sólido para que la moda flamenca siga viva.

“Vestir a una blogger o salir en una imagen en el periódico dan publicidad, pero hay que vender. Nos matamos por una foto o por hacer la mejor colección, pero ser el mejor no es eso: es hacer algo distinto y que conecte con el público”. 

García añadió que las redes sociales (el 65% de sus ventas proceden de su presencia en medios sociales), “han hecho mucho bien, pero también mal. Nuestro punto más importante es el cliente”. Así, señalo que “veo gente con mucha creatividad, pero no venden”.

La revolución de la moda flamenca y el futuro

Raquel Revuelta mantuvo que la gran revolución en la moda flamenca llegó a partir de 1995, con la creación de SIMOF. “Entre los años 40 y 90 la evolución fue lenta, pero desde la llegada de SIMOF, fue mucho más rápida”, ya que “los diseñadores que han venido de escuelas han revolucionado la moda flamenca al tener otro tipo de formación”.

Para Revuelta, hay que seguir cuidando a los diseñadores noveles, pero la clave está ahora en “la expansión territorial“, en que el trabajo del sector salga no sólo de las fronteras de la comunidad andaluza, sino también de España.

Pedro González, por su parte, expresó que el reto es “asumir con dignidad, que este sector, con una banalización excesiva, puede seguir haciendo cosas y con mucho orgullo”.

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